Puntos clave
- El agua ha excavado una garganta estrecha directamente a través de los estratos levantados del borde del cráter.
- Una breve parada entre el almuerzo y la tarde en las huellas.
- En ningún otro punto de la excursión se ven los estratos inclinados con tanta claridad en un espacio tan reducido.
- Devil’s Throat, nombre que se aplica a gargantas estrechas en todo el mundo hispanohablante.
Qué es
Una garganta estrecha excavada en la roca levantada que forma el fondo y el borde de la formación Maragua, profunda y de laderas escarpadas, con los estratos expuestos en ambas paredes.
El nombre Devil’s Throat se aplica a gargantas estrechas y cascadas de todo el mundo hispanohablante, siendo Iguazu el ejemplo más famoso. Esta es más pequeña, tranquila e instructiva.
Se encuentra en el intervalo del día entre el almuerzo en el fondo del cráter y la tarde en las huellas, y la visita dura aproximadamente media hora.
Cómo el agua atraviesa la roca inclinada
Un río sigue la línea más fácil que puede encontrar y, en terrenos plegados, esa línea suele discurrir a lo largo de una capa blanda en lugar de atravesar una dura. Sin embargo, cuando un curso de agua se ve obligado a cruzar la estructura de la roca, tiene que abrirse paso erosionándola.
El resultado es una hendidura: estrecha, porque el agua excava hacia abajo mucho más rápido de lo que se erosionan los laterales, y de paredes escarpadas, porque la roca es lo bastante dura para mantenerse en pie.
Eso es lo que está contemplando. Una garganta como esta evidencia la existencia de un curso de agua anterior a la formación completa del relieve que la rodea y que mantuvo su trazado mientras cambiaba el paisaje.
Existe un nombre para un río que mantiene su curso mientras el terreno se eleva a su paso: una corriente antecedente, que estaba allí primero y fue erosionando hacia abajo al mismo ritmo que ascendía la roca. Determinar si todas las gargantas de este tipo cumplen esta condición es una cuestión para un geólogo que se encuentre en una de ellas, y una buena pregunta para plantearle al guía.
El estrecho corte entre estratos casi verticales de roca roja y gris
Leer las paredes
Las dos paredes son cortes transversales. Puede ver los estratos individuales, su grosor, su color y el ángulo con el que se encuentran ahora, que por esta zona es casi vertical.
Cada franja corresponde a un periodo de deposición: una estación, una inundación, un cambio en los materiales que transportaba el agua. Leídas de un lado de la garganta al otro, forman una secuencia temporal dispuesta lateralmente.
Es la misma historia que cuentan las huellas y los anillos, relatada en el menor espacio posible, y aquí resulta mucho más fácil de entender que desde el borde.
Qué es la roca
Areniscas y lutitas, depositadas en aguas poco profundas y llanuras de inundación, en tonos rojos, ocres, grises y blancos. Los colores proceden del hierro en distintos estados de oxidación, de ahí que los rojos sean tan intensos.
La dureza varía de estrato en estrato, y esa es la razón de que el paisaje tenga este aspecto: los estratos duros se alzan como crestas y los blandos se convierten en valles y llanuras.
En la garganta puede ver ambos tipos a pocos metros de distancia, erosionándose a ritmos visiblemente distintos.
El hierro merece un momento de atención. La roca roja indica hierro expuesto al oxígeno mientras se depositaba el sedimento, al aire o en aguas poco profundas y bien oxigenadas. Los estratos grises y verdes de la misma secuencia indican lo contrario: hierro que permaneció reducido, enterrado en lodo pobre en oxígeno. Los colores son un registro del entorno, no un adorno.
30 min
Tiempo que la excursión dedica a la garganta, entre el almuerzo en el fondo del cráter y la tarde en las huellas. Es la visión breve más clara de la geología de la jornada.
Cómo llegar a pie
Es un paseo corto, no una caminata, y una parte del recorrido transcurre por un mirador. El terreno es irregular y hay desniveles, por lo que requiere precaución habitual, no equipamiento.
Permanezca donde indique el guía. Los bordes son roca, no plataformas valladas, y este no es un lugar acondicionado para visitantes.
Media hora basta para verlo bien y hacer fotografías, y el itinerario contempla ese tiempo en lugar de apresurar la visita.
Fotografiarlo
Las gargantas estrechas son difíciles de fotografiar: el contraste entre el borde iluminado y el fondo sombreado supera lo que la mayoría de las cámaras pueden captar en un solo encuadre, y el mediodía es el peor momento para ello.
Exponga para la roca, no para el cielo, y si el cielo va a quedar sobreexpuesto de todos modos, encuadre de forma que no aparezca. Las paredes son el motivo principal.
Incluir a una persona en la imagen resuelve el problema de la escala, que de otro modo es imposible de transmitir.
Una sugerencia más, aplicable a todo el día y no solo a este lugar: haga al menos una fotografía sin intentar que sea bonita. Un registro sencillo y bien iluminado de la pared, con los estratos claramente visibles y algún elemento que aporte escala, le enseñará más cuando lo mire seis meses después que cualquier cantidad de composiciones dramáticas.
Qué más hay cerca
El propio fondo del cráter, con campos y casas, y los anillos de roca levantada que se alzan a su alrededor. Las huellas, adonde se dirige la excursión a continuación. Y la carretera de salida, que asciende para ofrecer una última vista de toda la estructura.
La garganta es una pequeña parte de una gran formación, y es la parte que explica el resto; por eso merece la media hora y no es un simple añadido.
También es la parada más tranquila del día.
También es la última parada antes de las huellas, lo que la convierte en una pausa útil. Todo lo que el guía haya explicado sobre los estratos plegados durante el trayecto se vuelve concreto en la garganta, y las huellas de la tarde se presentan entonces como una conclusión, no como una curiosidad independiente.
